¿Que es lo que haría usted si alguien (por ejemplo un blogger conocido) piensa que usted a hecho un buen trabajo con su última campaña publicitaria, la pone en YouTube y luego la distribuye a su propia audiencia? ¿Le envía una caja de chocolates o una carta de sus abogados?
Para aquellas empresas que creen en el nuevo espacio social que Internet viene creando , la respuesta es obvia. Para el 99 % restante (lamentablemente) la respuesta no es tan clara. Si usted esta en lado que recibe el chocolate o el palo, vale la pena considerar la situación.
El caso es real. En agosto de 2005, Coolz0r un blogger muy popular que escribe sobre publicidad, colocó en YouTube un comercial de "Si bebe no conduzca" desarrollado por la agencia irlandesa LyleBalie Luego lo refirió a su blog a fin de comentarlo (positivamente valga decir).
Hace unas semanas (casi un año después), recibió una notificación legal de You Tube y su cuenta fue anulada.
La notificación, originada por LyleBalie, era un DMCA (Digital Millenium Copyright Act), una ley aprobada por el gobierno americano en octubre de 1998 y que entre otras cosas regula el uso indebido de un material en Internet sin la autorización de su creador. Dicha ley permite al afectado solicitar a aquel que aloja la pagina que esta infringiendo sus derechos(en este caso YouTube) a interrumpir dicho servicio, siempre y cuando no se haya llegado a un acuerdo con el ofensor (Coolz0r en este caso). Al parecer este último paso no se tomó en esta ocasión..
Si bien la agencia tenia buenas razones para hacer lo que hizo (al parecer le fue solicitado por su cliente de forma vehemente y la agencia trato en lo posible de evitar la demanda legal), la situación puede ser preocupante para los bloggers. Sobre todo considerando que gran cantidad de agencias y anunciantes tienen una opinión totalmente opuesta y buscan con desesperación que el fenómeno social online les preste un poco de atención.
Parece que una vez más la publicidad tradicional, acostumbrada a decidir lo que el publico puede ver y cuando lo puede ver, topa con las nuevas formas de distribuir información comercial y de marketing. Es compresible que un anunciante se preocupe de que su mensaje sea distorsionado o anulado. Pero hay una línea muy fina entre esto y tratar de ahogar los beneficios que puede otorgarle un dialogo o una distribución orgánica con su publico. Pero al parecer el fenómeno crece y los abogados empiezan a mirarlo con avidez.
Deben los bloggers volverse paranoicos? Deben las agencias empezar a preparar demandas o dejar el tema fluir?
Vía Futurelab´s blog



